La ansiedad y los gestos tranquilizantes

Como dije anteriormente en otros posts, el estado natural del ser humano es el de relajación. Cualquier situación que provoque nerviosismo, tensión o ansiedad, hace que nuestro cuerpo se comporte, inconscientemente, emitiendo gestos cargados de información acerca de nuestra ansiedad.

Antes que nada, debemos saber que la ansiedad la podemos ver como un momento, o como un estado permanente de la personalidad del ser humano. Hay personas que se encuentran constantemente ansiosas, la ansiedad toma participación en un gran porcentaje de sus vidas; en cambio otras personas no tienen la ansiedad como rasgo, sino como un estado momentáneo.

Los principales síntomas de ansiedad son el aumento del ritmo cardiaco, la respiración más rápida y sudoración en mayor cantidad. Estos síntomas van produciendo un efecto dominó en el comportamiento del individuo, lo que provoca que otros gestos delatores vayan saltando a la luz.

Durante una reunión, mirar el reloj, hacer movimientos con los pies repetida y rápidamente, acomodarse constantemente en la silla, son gestos que delatan la ansiedad de una persona.

En una charla informal con un amigo o conocido, el asentir con la cabeza reiteradas veces y de manera rápida mientras él habla, es un signo de ansiedad, estamos comunicándole indirectamente que queremos que termine de hablar porque queremos hacer o decir otra cosa.
Estos actos de nerviosismo se transmiten a todo el cuerpo mediante movimientos imperceptibles para algunos ojos, pero que están llenos de contenido.

A ninguna persona le sienta cómodo estar y parecer ansiosa, por lo que, cada vez que se da cuenta que lo está, comienza a ponerse más ansiosa todavía, lo que le lleva a producir gestos tranquilizantes para calmar esta ansiedad. Casualmente, estos gestos tranquilizantes son mucho mas fáciles de detectar que los gestos delatores de ansiedad en si, ya que son más evidentes y mas visibles a un ojo menos entrenado. Seria como descubrir la enfermedad de una persona, observando que medicamento toma y no, en realidad, los síntomas de la enfermedad en sí.

Cuando a un vendedor que recién se inicia en su trabajo, le toca la tarea de ofrecer un producto a un cliente, la ansiedad y el nerviosismo pueden hacerle pasar un mal momento. Si el vendedor se vio inmerso en una situación donde el cliente le pregunta algo que él no sabe responder, automáticamente la frecuencia cardiaca aumenta, la sudoración se vuelve mas intensa y la respiración mas agitada. Pero esto no es fácil de detectar, lo mas sencillo y a veces divertido para quienes observamos este tipo de situaciones, es ver como el vendedor comienza a delatarse con gestos tranquilizantes como: Frotarse el brazo con la palma de la mano, tocarse el pelo, rascarse la cara, etc.

Que representa esto? Fácil, estos gestos sustituyen el cariño y el amor que le dio algún ser cercano cuando era niño, en momentos que necesitaba reforzar su seguridad. Un vendedor que mientras explica sobre un producto a un cliente, al mismo tiempo se frota suavemente la cabeza, en el fondo de su inconsciente está su madre diciéndole, mientras lo acaricia: “Vamos hijo, vos podés hacerlo bien”, al igual que frotarse el antebrazo o atravesar el brazo por el frente del cuerpo de uno mismo para simular un abrazo imaginario de otra persona.

Otro ejemplo de la vida diaria son los fumadores. Más allá de todo el efecto tranquilizante que pueda producir, o no, el tabaco, cuando un fumador coloca los labios alrededor de un cigarrillo, no está simplemente fumando, está conectándose con la seguridad que alguna vez encontró en el pecho materno.

Básicamente, los gestos delatores de la ansiedad, los encontramos en la respiración, frecuencia cardíaca y en la transpiración, pero estos al incomodar a quien los siente, generan gestos tranquilizantes que son los que hacen que su ansiedad se vuelva mas evidente para quien esté observando y terminen comunicándose con el resto de su cuerpo.

“Quien tiene ojos para ver y oídos para escuchar, constata que los mortales no pueden ocultar ningún secreto. Aquél cuyos labios callan, habla con la punta de sus dedos; se traiciona por todos sus poros.”
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Plus:
Si usted está apurado y necesita irse, no mire su reloj, ni el de la pared, sus ganas de irse se manifestarían de una manera demasiado explícita. Enfóquese en el reloj de su interlocutor.

 

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Una respuesta to “La ansiedad y los gestos tranquilizantes”

  1. Marco Says:

    Excelente blog no habia encontrado ninguna pagina hasta ahora que tuviera tanta informacion del lenguaje corporal que es tan interesante y ayuda a estar en ventaja en cualquier situación saludos desde Costa Rica

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