Gestos delatores del contacto físico

Si nos encontramos en una reunión, un evento social o cualquier situación donde en el mismo lugar se relacionen personas con distintos rangos, o escalafones, el poder jerárquico es apreciable de una manera muy evidente si tenemos en cuenta ciertos comportamientos interpersonales.

En lo que respecta al contacto físico interpersonal, podemos dividirlo en toques horizontales o toques verticales.

Los toques horizontales son, generalmente, vistos entre personas del mismo nivel jerárquico, por ejemplo, entre empleados de una empresa. Un inofensivo puñetazo en el hombro, una suave palmada en la espalda, un codazo al brazo, etc. Este tipo de toques son bidireccionales, es decir, el que recibió ese toque, puede devolver ese, o cualquier otro toque horizontal.

Dije anteriormente que lo vemos generalmente, y no siempre. Por qué? Porque muchas veces sucede que un superior, al darle un trato amistoso a un subordinado, éste lo interprete como una  “amistad con el jefe”, por lo que el subordinado procederá a comunicarse mediante toques horizontales, y esto genera el incómodo y espontáneo distanciamiento del superior (en caso de querer evadir la situación), o enfocar la mirada (1 segundo aproximadamente)  en el lugar donde recibió el toque y luego mirar a los ojos al subordinado (hasta que este baje la vista) en el caso de querer remarcar su cargo o posición jerárquica.

Los toques verticales son utilizados generalmente, por superiores hacia subordinados (un director de una empresa, hacia un nuevo empleado, por ejemplo), y son siempre unidireccionales, es decir: si el subordinado entiende de la posición que ocupa ante el jefe, no lo va a devolver. Este tipo de toques pueden ser por ejemplo, una mano del jefe, en el hombro del mismo lado de un empleado, mientras hablan de frente (esto es también, una manera de mantener la distancia y suele suceder cuando el superior no está seguro si el subordinado va a respetar su espacio. Otro toque vertical, lo vemos cuando el jefe le da, a la pasada, un suave apretón al brazo de una empleada, que esta devolverá con una mirada hacia abajo (en el caso de sentir vergüenza o también un alto grado de sumisión), una sonrisa social, sin mostrar los dientes (en el caso de querer reconocer la presencia en ese momento de su superior), o con la misma sonrisa, pero con un leve arrugamiento de los músculos de la nariz (esto se produce inconscientemente cuando la persona quiere sonreír pero por dentro siente disgusto, directamente por la persona, o por el toque que le esta le hizo). (Existen más gestos de devolución al contacto físico, que desarrollaré mas adelante en otros posts.)

A las personas que ocupan cargos altos en cualquier tipo de institución, no les gusta el contacto físico con cualquiera de sus subordinados, porque esto reduce su autoridad. Existen excepciones, por ejemplo los políticos que en plena campaña caminan en el tumulto de gente.

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